Run, baby, run...

15.4.13

Si algo merece la pena, entonces merece poner en ello todo el empeño (e incluso a veces un poco más).

De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami)


Siempre cuando empieza un nuevo año llegan esos nuevos propósitos que normalmente van pasando los meses y nunca llegamos a cumplir, por lo menos en la medida que nos habíamos propuesto. Yo siempre he sido una remolona con los propósitos de año nuevo, pero el diciembre pasado me propuse volver a correr, esto aunque parezca una tontería para mi era toda una hazaña porque hace muchos años que no lo hacía, quitando las veces que estoy apunto de perder el tren y tengo que hacer algún sprint en Atocha.

Siempre me ha gustado correr, desde bien chiquitita, hay compañeros que destacaban en las mates, otros en música, en ciencias... mientras unos sacaban sobresalientes en asignaturas "importantes" yo los sacaba en educación física. Esto es así.

Con el tiempo mi cabezonería (y dar mucho la matraca, todo hay que decirlo) consiguió que mi madre dejara de matricularme en natación (por aquel entonces la odiaba con toda mi alma) y hacerlo en atletismo. Cuando con 10 años me planté en la pista de atletismo con muchas ganas y cero conocimientos, nunca imaginé que fuera un deporte tan duro, requiere mucha constancia y sacrificio. Pero la ilusión todo lo puede y aprendí muchísimo, tengo recuerdos preciosos y gratificantes de ese pequeño periodo de mi vida en el que pude dedicarme a algo que tanto me gusta.

Conforme fui creciendo tuve claro que quería estudiar alguna carrera vinculada con el deporte, pero a veces las cosas no salen como planeas, la vida da muchas vueltas, dejé el deporte completamente y me convertí en una persona sedentaria. Hasta hace unos meses...

No nos podemos ni imaginar lo malo que es no hacer deporte, yo me lo tomaba a guasa, porque soy joven y sólo por eso pensaba que mi cuerpo puede aguantar lo que le eche. Pero mi experiencia de los últimos meses me ha confirmado que no es así, que el cuerpo se resiente después de tanto tiempo de inactividad, los músculos y las articulaciones notan muchísimo la falta de ejercicio y entonces vienen las molestias por sobreesfuerzo y cosas así.

Hoy inauguro la etiqueta Diario de una runner en el blog, donde iré contando mis progresos. Volver a coger forma física me está costando un mundo, es empezar de cero, como si jamás hubiera hecho deporte. Pero volver a casa después de correr con una sonrisa en la cara, orgullosa de una misma, a pesar de tener las piernas hechas polvo... es una sensación maravillosa.

3 comentarios:

  1. ¿Correr no es de cobardes? Por lo menos tiene que cansar un hue... :-prr

    Un saludo ;-)

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    1. Jajaja, qué jodía eres.
      Eso dicen, pero prefiero darle otra perspectiva: voy a ser una cobardica con las piernas muy bonitas xD

      Un besito

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  2. Yo fui un poco al revés que tú. Hice atletismo durante unos meses (cuando conseguí hacer más deportes que ballet) y finalmente pasé a natación, que me gustaba mucho más (y por cierto, también es muy sacrificado, supongo que en niveles de competición todos los deportes lo son).
    La verdad es que sólo he estado sin hacer deporte un año que tuve problemas de salud y el que cursé selectividad, y no creo que pudiera estar sin hacer absolutamente nada. Me gusta la etiqueta y apruebo el propósito. Hay quien piensa que sólo porque físicamente está bien, no necesita hacer deporte. Como si no tuviera mil repercusiones positivas más. Y cuando se dan cuenta, no es tarde (porque nunca lo es) pero están muchos pasos por detrás de donde deberían estar.
    PD. El libro de Murakami me encantó.
    PD2. Ahora que vuelve el sol... correr por la calle es uno de esos grandes placeres :D

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